Psicólogo especializado en Trastorno Límite de la Personalidad

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La terapia dialéctico-conductual, también conocida como TDC o DBT por sus siglas en inglés, es una de las intervenciones psicológicas desarrolladas específicamente para trabajar con personas con trastorno límite de la personalidad (TLP).

Cuando una persona recibe información sobre el TLP, es habitual que aparezcan preguntas sobre el tratamiento: ¿en qué consiste?, ¿qué se hace durante las sesiones?, ¿hay que hablar de las emociones todo el tiempo?, ¿cuánto dura?, ¿qué técnicas se utilizan?

La terapia dialéctico-conductual para el TLP tiene un enfoque estructurado y práctico. Además de comprender lo que ocurre, busca que la persona aprenda habilidades concretas para gestionar emociones intensas, afrontar situaciones difíciles, mejorar sus relaciones y reducir conductas que puedan resultar perjudiciales.

El National Institute of Mental Health señala que la terapia dialéctico-conductual fue desarrollada específicamente para personas con TLP y que trabaja, entre otros aspectos, la regulación emocional, las conductas autodestructivas y las relaciones interpersonales.

¿Qué es la terapia dialéctico-conductual?

La terapia dialéctico-conductual es un tipo de psicoterapia basada en la combinación de diferentes estrategias psicológicas.

Uno de sus elementos fundamentales es la idea de trabajar simultáneamente en dos direcciones: aceptar la experiencia actual de la persona y promover cambios que le permitan afrontar mejor sus dificultades.

La palabra “dialéctica” hace referencia precisamente a esta búsqueda de equilibrio entre aspectos que pueden parecer contradictorios. Por un lado, se valida lo que la persona siente y la dificultad que está experimentando. Por otro, se trabaja para desarrollar nuevas formas de responder ante esas situaciones.

Por ejemplo, una persona puede estar sintiendo una emoción completamente válida y, al mismo tiempo, necesitar aprender a responder a ella de una manera que no termine perjudicándola.

Esta combinación entre aceptación y cambio es uno de los elementos característicos de la terapia.

¿Para qué sirve la terapia dialéctico-conductual en el TLP?

La TDC se utiliza especialmente para trabajar algunas de las dificultades que pueden aparecer en el trastorno límite de la personalidad.

Entre sus objetivos pueden encontrarse:

  • Aprender a regular emociones intensas;
  • Aumentar la capacidad para tolerar situaciones difíciles;
  • Reducir comportamientos impulsivos o autodestructivos;
  • Mejorar las relaciones interpersonales;
  • Aprender a comunicarse de manera más eficaz;
  • Identificar pensamientos y emociones antes de reaccionar;
  • Desarrollar estrategias para afrontar situaciones de crisis;
  • Aumentar la conciencia sobre lo que está ocurriendo en cada momento.

La evidencia disponible respalda el uso de intervenciones psicoterapéuticas estructuradas para el TLP, y la terapia dialéctico-conductual es una de las modalidades específicamente asociadas a este trastorno.

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¿Cómo son las sesiones de terapia dialéctico-conductual?

No existe una sesión idéntica para todas las personas. El contenido depende de las dificultades que presenta cada paciente y de los objetivos establecidos durante el tratamiento.

Una sesión puede comenzar revisando qué ha sucedido desde el último encuentro. Se pueden analizar situaciones concretas, emociones experimentadas, pensamientos que aparecieron y comportamientos realizados como respuesta.

A partir de ahí, el terapeuta puede ayudar a identificar qué ocurrió y qué alternativas podrían utilizarse en situaciones similares.

Por tanto, no se trata simplemente de acudir a consulta, hablar de cómo ha ido la semana y marcharse. Una parte importante del trabajo consiste en aprender y practicar nuevas habilidades que después puedan utilizarse fuera de la consulta.

La terapia puede incluir ejercicios, registros y estrategias concretas para aplicar entre sesiones.

Las cuatro áreas principales que se trabajan en la TDC

Uno de los aspectos más conocidos de la terapia dialéctico-conductual es el entrenamiento en diferentes grupos de habilidades.

1. Atención plena o mindfulness

El mindfulness consiste en desarrollar una mayor capacidad para prestar atención al momento presente y observar lo que está ocurriendo sin reaccionar automáticamente.

En el contexto del TLP, esta habilidad puede resultar especialmente útil cuando las emociones aumentan rápidamente.

El objetivo no es dejar la mente en blanco ni evitar las emociones. Se trata de aprender a reconocer qué se está sintiendo, qué pensamientos están apareciendo y qué está sucediendo en el entorno antes de actuar impulsivamente.

Por ejemplo, ante una discusión, la persona puede aprender a identificar “estoy sintiendo mucha rabia” antes de responder inmediatamente desde esa emoción.

2. Regulación emocional

La regulación emocional es una de las áreas centrales de la TDC.

Cuando una emoción alcanza una intensidad muy elevada, puede resultar complicado pensar con claridad y elegir cómo actuar. Por eso, la terapia enseña estrategias para comprender mejor las emociones, identificar qué las desencadena y reducir su intensidad cuando sea necesario.

También se trabaja la capacidad de reconocer las propias necesidades emocionales y de responder a ellas de una manera más saludable.

No se trata de aprender a no sentir tristeza, rabia o miedo. El objetivo es poder experimentar esas emociones sin que necesariamente sean ellas las que determinen el comportamiento.

3. Tolerancia al malestar

Hay situaciones que no pueden solucionarse inmediatamente.

Una discusión, una ruptura, una decepción, una espera o una situación de incertidumbre pueden generar un nivel de malestar muy elevado. Cuando la tolerancia al malestar es baja, puede aparecer la necesidad de hacer algo inmediatamente para dejar de sentir esa emoción.

La terapia dialéctico-conductual trabaja estrategias para atravesar estos momentos sin recurrir a comportamientos perjudiciales.

La finalidad no es resignarse ante el sufrimiento, sino aprender a diferenciar entre una situación que necesita ser solucionada y una emoción que necesita ser tolerada hasta que disminuya su intensidad.

4. Eficacia interpersonal

Las relaciones personales pueden convertirse en una fuente importante de sufrimiento cuando existe miedo al abandono, dificultades para poner límites, problemas para expresar las necesidades o reacciones emocionales muy intensas.

La TDC trabaja habilidades de comunicación y relación interpersonal para ayudar a la persona a expresar lo que necesita, establecer límites y afrontar conflictos de una forma más eficaz.

Esto puede resultar especialmente importante en las relaciones de pareja, familiares, laborales o de amistad.

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¿La terapia dialéctico-conductual consiste solo en hablar?

No.

Aunque hablar sobre lo que ocurre es una parte importante de cualquier psicoterapia, la TDC tiene un componente especialmente práctico.

Durante el tratamiento se pueden analizar situaciones concretas y aprender habilidades para responder de otra manera cuando vuelvan a aparecer.

Por ejemplo, si una persona suele reaccionar impulsivamente cuando interpreta que alguien la está rechazando, se puede trabajar qué pensamientos aparecen, qué emociones desencadenan la reacción, qué señales indican que la intensidad emocional está aumentando y qué alternativas existen antes de actuar.

El objetivo es que lo aprendido durante las sesiones pueda trasladarse progresivamente a situaciones reales.

¿Se hacen ejercicios entre sesiones?

El trabajo no tiene por qué terminar cuando acaba la sesión.

Dependiendo del formato de tratamiento y de las necesidades de la persona, pueden utilizarse registros, ejercicios de atención plena, prácticas de regulación emocional u otras tareas destinadas a consolidar las habilidades aprendidas.

Esto permite que la terapia no se limite a comprender lo ocurrido después de que suceda, sino que ayude a desarrollar recursos para afrontar situaciones futuras.

La práctica es especialmente importante porque aprender una habilidad en consulta y ser capaz de utilizarla en medio de una situación emocional intensa son dos cosas diferentes.

¿Cuánto dura la terapia dialéctico-conductual?

La duración depende del caso, de los objetivos terapéuticos y del formato de intervención.

No sería adecuado establecer de antemano que todas las personas con TLP necesitan exactamente el mismo número de sesiones. El tratamiento debe adaptarse a la evolución de cada persona.

La literatura clínica contempla programas estructurados de TDC que pueden desarrollarse durante varios meses, pero la duración concreta debe determinarse en función de las necesidades individuales y de la respuesta al tratamiento.

Por este motivo, en una primera valoración es más útil hablar de objetivos y necesidades que prometer una duración determinada.

¿La terapia dialéctico-conductual funciona para el TLP?

La TDC es una de las psicoterapias utilizadas para tratar el TLP y cuenta con respaldo científico.

Entre los objetivos que puede abordar se encuentran la regulación de emociones intensas, la reducción de conductas autodestructivas y la mejora de las relaciones interpersonales.

Además, determinadas intervenciones basadas en la TDC han mostrado beneficios en la reducción de conductas suicidas y autolesivas en personas con TLP, por lo que es especialmente importante que estos problemas sean valorados por profesionales cualificados.

Sin embargo, ningún tratamiento debe entenderse como una solución idéntica para todas las personas. El plan terapéutico debe partir de una evaluación individual y tener en cuenta los problemas que presenta cada paciente.

¿La TDC es solo para personas con TLP?

La terapia dialéctico-conductual fue desarrollada inicialmente para el tratamiento del TLP, pero sus principios y determinadas habilidades también se han aplicado a otros problemas relacionados con la regulación emocional y las conductas impulsivas.

Esto no significa que cualquier persona que experimente emociones intensas necesite realizar un programa completo de TDC.

La elección del tratamiento depende de la evaluación psicológica y de los objetivos que se quieran trabajar.

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¿Qué diferencia hay entre TDC y terapia cognitivo-conductual?

La terapia dialéctico-conductual forma parte de las intervenciones psicológicas que utilizan estrategias relacionadas con el enfoque cognitivo-conductual, pero tiene características propias.

La terapia cognitivo-conductual suele trabajar de forma directa sobre la relación entre pensamientos, emociones y comportamientos, ayudando a identificar patrones poco útiles y desarrollar alternativas.

La TDC incorpora también un fuerte componente de aceptación y pone especial énfasis en la regulación emocional, la tolerancia al malestar, la atención plena y las habilidades interpersonales.

No se trata de decidir cuál es “mejor” en términos generales. La cuestión es qué enfoque y qué herramientas son más adecuados para las necesidades concretas de cada persona.

¿Qué ocurre si existen autolesiones o pensamientos suicidas?

Las autolesiones y los pensamientos suicidas requieren una valoración profesional y no deben tratarse como un problema que la persona tenga que resolver por sí misma.

La terapia dialéctico-conductual puede incluir estrategias dirigidas a reducir conductas autodestructivas y mejorar la capacidad para afrontar situaciones de crisis.

Si existe un riesgo inmediato de hacerse daño, es necesario buscar ayuda urgente a través de los servicios de emergencia o recursos de crisis disponibles en el lugar donde se encuentre la persona.

En estos casos, la prioridad es garantizar la seguridad antes de continuar con cualquier otro objetivo terapéutico.

¿Cómo puede ayudarte un psicólogo especializado en TLP?

El tratamiento del TLP no consiste simplemente en aprender a controlar las emociones.

Detrás de las dificultades pueden existir patrones de pensamiento, experiencias personales, problemas en las relaciones, miedo al abandono, impulsividad o una percepción negativa de uno mismo que necesitan ser comprendidos y trabajados.

Por eso, el tratamiento psicológico debe adaptarse a la persona y no únicamente al diagnóstico.

En nuestro Centro de psicología en Mairena del Aljarafe podemos ayudarte a valorar tu situación, comprender qué dificultades estás experimentando y establecer un plan de intervención orientado a tus necesidades.

La terapia puede convertirse en un espacio para aprender a identificar lo que ocurre antes de reaccionar, desarrollar nuevas estrategias y construir relaciones y formas de afrontar las emociones que resulten más saludables.

¿Quieres empezar a trabajar la regulación de tus emociones?

Si sientes que tus emociones son difíciles de controlar, que reaccionas impulsivamente o que tus relaciones personales están generando un sufrimiento que no sabes cómo gestionar, pedir ayuda profesional puede ser un primer paso.

Una valoración psicológica permitirá conocer tu situación y determinar qué tipo de intervención puede ayudarte. Contacta con nuestro equipo para resolver tus dudas y valorar cómo podemos acompañarte durante el proceso.

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